Codin

«Pero, ¿cómo es posible escribir libros para los hombres sin amarlos?»

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Enfance d’Adrien Zograffi. Codine, París: Les Éditions Rieder, 1926

Codin fue publicada por primera vez en 1926 por la editorial Rieder de París en su colección Prosateurs français contemporains con el nombre de Enfance d’Adrien Zograffi. Codine. En España sería publicado por la editorial Cenit de Madrid bajo el nombre de Codine. Infancia de Adrián Zograffi en 1930, y traducido del francés por Manuel Pumarega. Casi inmediatamente después de haber escrito y publicado la versión francesa, el mismo Panait Istrati escribió una versión en rumano que se publicó en su país natal en 1935, el mismo año de su muerte, con el título de Codin en la editorial Hertz de Bucarest. Nuestra edición verá la luz en mayo de 2013 a partir de una nueva traducción del francés a cargo de Sol Kliczkowski y con prólogo de Patricio Pron en Libros de la Ballena, con el título devuelto al rumano como Codin. Infancia de Adrian Zograffi.

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Codine. Infancia de Adrián Zograffi, traducción de Manuel Pumarega, Madrid: Cenit, 1930

Codin no constituye una excepción temática ni estilística en la obra de Istrati. En ella se reflejan y exaltan el ambiente multicultural del Mediterráneo oriental y el folklore balcánico. Al igual que el El tío Anghel, se divide en tres partes independientes con una cronología aleatoria y en ella se mezclan los estilos realista y expresionista a través de la combinación de una lengua más estrictamente literaria con diálogos y expresiones orales de carácter coloquial. A esto contribuye el uso literario del francés, cuando la lengua materna del autor era el rumano.

Codin presenta la evolución a la madurez intelectual de Adrian Zograffi, una suerte de álter ego del autor, a través de su relación de amistad con tres hombres adultos: el tío Dimi, el expresidiario Codin y el plăcintăr albanés kir Nicola. Varios de los lugares (como la Brăila natal de Istrati y el barrio de la Comorofca), personajes u oficios contienen una alta carga autobiográfica. Como en el resto de su obra, la esperanza idealista con respecto a la libertad y la amistad planea continuamente sobre el mundo de “los olvidados” de Istrati, a los que el rumano quiso devolver su dignidad. Así pues, mendigos, enfermos, prostitutas, ladrones, inmigrantes, jornaleros, vagabundos, asesinos, se dan cita en las páginas de Codin, compartiendo sus miserias —y muy de vez en cuando, alegrías— cotidianas, y abriéndonos los ojos para hacernos contemplar y comprender, de una vez, esa perspectiva dual que del mundo nos otorga Panait Istrati. Los que suponíamos diferentes no se encuentran en el margen; nosotros también somos “los otros”, aunque hasta ahora no nos diéramos cuenta.

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Una respuesta a “Codin

  1. Sol

    ¡Enhorabuena a todos y buen trabajo…!

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